jueves, 4 de noviembre de 2010

Nunca más...

Al final, nuestra existencia para los demas no dista mucho de la que tiene una prenda cualquiera en las nuestras. Lo vemos, nos gusta porque pensamos que nos va a aportar algo mas o menos bueno, lo compramos, y lo utilizamos hasta que llegue al epílogo de su vida útil, y entonces, ¿qué pasará con él? ¡Quién sabe!

Depende de que haya significado el artículo, será más fácil desprenderse de él o no, pero lo que está claro, que antes o después, lo abandonaremos en las sombras del existir para siempre. Nunca más lo volveremos a ver. Nunca más lo tocaremos, lo palparemos, lo oleremos, nada. Nunca más.

¿Cómo desprenderse de las cosas intangibles? ¿De la amistad, del cariño, del amor? ¿De esos a los que creemos amigos? ¿De los que tenemos la certeza que lo han sido en verdad? ¿De los que siguen siéndolo aun sin comprenderlos?

El ocaso de las cosas intangibles comienza en el momento que se aglutinan todo este tipo de ideas en la mente, como proyectiles se clavan y no hay escudo que nos salve.

El problema no es que acabe y no se reutilice, sino que sea sustituido por otro peor.

¿Cómo aceptar una sustitución? ¿Cómo aceptar quedarse en el banquillo cuando siempre fuiste el jugador principal del partido que allí se jugaba?

Es el tiempo quien lo acepta por nosotros...

jueves, 21 de octubre de 2010

The beginning is the end is the beginning...

Sé que hace mucho tiempo que aquí no escribo nada, pero creo que me veo obligada a volver a las andadas. Necesito expresarme de alguna forma. Mi diario de papel convencional, ya no me consuela por las noches o en mis tantos momentos de soledad a lo largo del día.

Hay que hacer la colada ya. Esa es la síntesis de todo lo que me ocurre. Vas andando por tu camino por el mundo, con tu cesta de la ropa, al igual que todos los individuos existentes sobre la capa de la Tierra, y se nos van cayendo artículos de la misma, más o menos grandes, más o menos molestos, más o menos limpios... y los vamos recogiendo los demás.

Limpieza existencial. ¿Por qué hay tanta mierda en el mundo? ¿Por qué la gente no se molesta en limpiar la suya? porque a mi no me reporta ningún tipo de beneficio limpiar la de los demás, aparte del no tropezón que me daré con ella en el futuro, ya que otro beneficio que pudiera dárseme a cambio sería mi propia satisfacción por hacerlo, pero eso del amor al arte nunca ha entrado en mis planes de futuro, y no lo va a empezar a ser ahora...

Todos se jactan de formar parte del reciclaje de la materia, ¿pero acaso realizan otro tipo de reciclajes? Los veo más necesarios... Porque aunque nos negemos a afirmarlo abiertamente, la Tierra está totalmente corrompida por dentro y esto tiene una fecha de caducidad mucho más cercana de la que los visionarios predicen...

Firmado: El escuadrón contra los residuos no retornables

viernes, 23 de abril de 2010

Eitb, ¿y el futuro ya no soñado?

Aquí estamos una vez más, por otro trabajo de clase, claro estaba, que a estas alturas de la vida no me sobra mucho el tiempo como para escribir por estos lares por simple placer narrativo.
Esta vez la culpa la ha tenido la asignatura de documentación informativa.

El trabajo en cuestión consistía en ir a visitar un centro de documentación y dar respuesta a todos los interrogantes que nos pudieran surgir sobre el mismo.

En el momento que nos dijeron dónde podíamos ir, pensamos primeramente en la Eitb, no sabría decir porqué, pero después de haber ido, si podría retroceder en el tiempo, seguramente no tomaría la misma decisión.

Creo que escogí aquel lugar, porque desde la humilde perspectiva de la que disfrutaba en mi infancia, siempre tuve la esperanza y las ganas de trabajar en la Eitb, por eso, es aún el día que siempre que surge alguna oportunidad de visitarla, me dispongo a ello sin dudarlo en demasía.

Las perspectivas cambian con el paso de los años y de la vida, y lo de trabajar en la Eitb deja de ser la meta más alta que crees que podrías alcanzar en tu vida, o deja de ser el trabajo más deseado estar 8 horas sentado frente la pantalla de un ordenador, porque de ser así mi futuro, no distaría mucho de lo que vivo actualmente. Siendo la única diferencia que sentándome en las sillas de esa entidad, algún euro entraría en mi bolsillo, y ahora salen todos a raudales.

sábado, 20 de marzo de 2010

La noria sin final...

Después de mucho tiempo sin frecuentar estos lares, me he decidido a volver a escribir por aquí.
En todo este tiempo no ha pasado nada particular en la vida de la ponente: hubo exámenes con diversos resultados más o menos favorables, y el comienzo del nuevo cuatrimestre, más penoso en cuanto a interés de las asignaturas si cabe, que el anterior.

En estos momentos, en los que no pasa nada especial, sólo es tiempo de pensar.
Pensar en el futuro, en lo que está pasando, ha pasado o en lo que pasará.

El comienzo de la primavera, es un periodo de renovación al menos en el plano de la naturaleza que nos rodea. Por lo que, como animales que somos, también buscamos la regeneración en nuestro interior de una forma similar. Aunque esto quede en vano intento.

Empieza a carcomer en mi cabeza la idea de siempre, la de abandonarlo todo ya. Comenzar algo nuevo ¿pero qué? ¿y en dónde? Esto cada día parece más pequeño, o nos hace empequeñecer.

Con el fantasma de los exámenes tan cerca tampoco se puede pensar fríamente en nada. Con este, serían tres años ¿perdidos? ¡Quién sabe!

Me queda el consuelo de toda esa gente que he conocido en ese camino, los que siguen ahí y los que estuvieron en una parte de él, y los que espero, comiencen a estarlo alguna vez.

Y en el principio está el fin y viceversa, porque esto es una noria que no podrá parar jamás.

sábado, 16 de enero de 2010

Seguimos en la edad de piedra...

Ha finalizado ya la andadura obligatoria por estos lares.
Algunos dirán, por fin. No es ese mi caso.
Seguiré escribiendo en este blog hasta que deje de tener cosas que decir.
En ese momento, me retiraré de la profesión en la que me estoy formando y me haré bibliotecaria, trabajo que me llenaría con creces mis ganas de aprender de todo tipo de cuestiones mundanas.

Es tan triste no tener nada qué decir, nada sobre lo que hacerse preguntas.
El otro día comprendí que no todo el mundo es como nosotros mismos, aunque pensemos que todo estamos cortados con el mismo patrón. Me di cuenta, de que hay gente simple, que no estoy llamando tonta, corta retrasada ni ningún apelativo parecido en absoluto, simplemente son simples valga la redundancia.

No ven la necesidad de pensar más allá de sus narices. No ven el porqué pensar en las intenciones que hacia nosotros tienen los que nos rodean, no pensar más allá de la información que nos viene dada por los sentidos, que todos sabemos que ya es bastante distorsionada de por sí desde su origen.
No lo ven. No ven nada.

Además se dignan a tildarnos a los demás, que por cierto cada vez somos menos, de raros, complicados, negativos, permanentemente enfadados con nuestro entorno, manipuladores, maquiavelos, y demás adjetivos del estilo. Que a decir verdad, no me desagrada ninguno.

Podría decirse que hasta me siento orgullosa de algunas de estas denominaciones que se me han dado a lo largo de los años. No veo nada malo en pensar que toda acción hacia nosotros de otra persona puede llegar a llevar consigo un interés oculto más allá de lo que se puede percibir a simple vista.

Cualquiera que tenga dos dedos de frente lo pensará. Y lo considero lo más normal y creo que es como deberíamos llevar a cabo todos nuestra vida, así habría menos errores de por medio, menos malinterpretaciones. El que piense el porqué de todo, lo dirá o no, esa es otra cuestión, depende de las reservas con las que vivas en tu vida, pero lo pensará.

Grave me parece que no se piense en las consecuencias que se pueden buscar en una acción determinada o las que puede acarrear una acción que realicemos sin haberla meditado bien anteriormente. Y lo más grave, es que no se piense en nada y se vea raro desarrollar el único acto que nos diferencia de los animales, razonar. ¿O es que no queremos convertirnos en seres humanos aún?

jueves, 14 de enero de 2010

Última declaración velada del humo de mi interior

Quiero que seas mi éter permanente.
Lléname de ti.
Hazme volátil y soluble a este incisivo dolor,
que nunca persiste en sus intentos de hacer de la vida, un acto más difícil si cabe.

Necesito la ligereza en mis movimientos que un día me arrebataste,
al venderme el humo que te sobraba de tus víveres más detestables.

Con un poco del sobrante de la destilación de tus entrañas,
calciné todos los obtusos recuerdos que aún permanecían en mis más locuaces ideas de las horas más vespertinas,
en las que todavía llegaba a absurdas conclusiones,
en las que todavía éramos tú y yo,
y podíamos volver a recuperar lo que un día fuimos.

Éramos lo que parecía una unión irrompible,
la extensión el uno del otro.
No hacían falta palabras para describir nada,
sólo con una mirada al otro, lo sabíamos todo.
Tampoco hacían falta etiquetas,
ni compromisos escritos en papel.

¿En qué momento se fue todo al traste?
En el momento en el que las protagonistas palabras salieron a la luz.
No supieron explicarse con la fluidez que se les exigía,
y así acabó todo,
como un burdo malentendido más.

El otro error fue intentar convertir lo etéreo a algo tangible.
Y éste, es el que hemos pagado más caro.

domingo, 10 de enero de 2010

¿Todos tenemos algo en común...?

La tristeza invade el interior de esta habitación. No me gusta el negro que nos precede y el de la historia acontecida. No me gusta el gris que intentan vendernos nuestra existencia. No me gusta el blanco que nos rodea. Con él pretenden incentivar la pureza inexistente en nosotros. Si en mi mano estuviera, convertiría todo en algo más disparatado.

¿Convertido a un color? Sería el rojo, símbolo de la ¿vida? Me sugiere más a la muerte, el poder y la (auto) destrucción que llevamos en nuestro interior. Algo más real quedaría todo, sí. Se plasmaría el dolor en el ambiente para que no lo olvidáramos nunca antes de actuar o dejar que actúen con/por nosotros.

- ¡Destino! ¿Existes? ¡Ven aquí que te vea y te conozca! De paso, traete a la fiesta a tu amiga, la buena fortuna y al tan nombrado, el invisible amor. Podemos hacer una desaliñada ensalada, cargada de desgracias y despropósitos cumplidos. No sé si tendrá un sabor agradable el resultado, pero ingredientes para un buen viaje, no nos faltan.

Al menos será real, ¿o no? Casi que prefiero no saberlo. Os lo dejo a vuestra elección. Haced lo que queráis, como siempre. No importa el resultado, sólo el momento. Sólo importa el instante de irse y el placer impagable de saber saber que no se va a volver.

miércoles, 6 de enero de 2010

¿Todo vuelve a su cauce?

A dos días de retomar las aulas, tras la resaca navideña y sin sacar nada en claro de mi vida en las vacaciones, aparte de las horas extra de sueño, aquí estamos. Días moviditos los anteriores.

El lunes comenzó tarde, como casi todos los días de vacaciones, y con una llamada de teléfono. A eso de las dos, me levanté de la cama para acallar el insistente pitido atronador del teléfono. Era una amiga con la que hacía tiempo que se nos había enfriado la relación, por la falta de tiempo, el cambio de hábitos de ambas y la distancia. Pero, la navidad, nos ha vuelto a unir de una manera más firme de nuevo.

Me llamó para contarme sus penurias (o anécdotas, como quiera verse)de la nochevieja y yo también le conté las mías, que por suerte o por desgracia, había tenido unas cuantas. Tras este intercambio de información más o menos válida para seguir con nuestras vidas, quedamos par la tarde. Íbamos a ir a dar una vuelta por ahí.

La vuelta por ahí se convirtió en un paseo por medio Euskadi y provincias limítrofes.

De la montaña a la playa, y de allí directas a un centro comercial que creíamos que estaría medio vacío, pero nuestro vaticinio fue de lo más erróneo. Pasando de la calma a la histeria en cuestión de minutos, comprendimos porqué la gente vivía dónde vivía, por muy recóndito que nos pareciera el paraje.

Buscando un spa para un regalo de cumpleaños, acabamos en una pequeña casa habilitada como hotel rodeada por mar por todos sus ángulos. Precioso, pero un frío poco agradable. Había unas cuantas casas más por allí. Básicamente todos negocios relacionados con el tercer sector. Campings, restaurantes y otro hotel también habían elegido esa ubicación para llevar a cabo sus actividades económicas.

Al llegar pensamos que estaban locos por hacer algo así allí, que no iría nadie. Pero, nos equivocamos. Había bastante gente. Y la paz que se respiraba allí, en pocos lugares cercanos a aquí se podría encontrar. Estaban unos cuantos hombres pescando de noche entre las rocas, y gente paseando con sus canes. Idílico el lugar. Si algún día tengo la necesidad de ir a un lugar escondido del mundo, ese será el elegido sin dudar.

Tras esa paz y armonía, y con un tour turístico por la mitad de las localidades de la margen izquierda, llegamos al centro comercial. Después de que hubiera abierto unos cuantos comercios de Bilbao y alrededores el domingo para realizar las compras navideñas, el lunes seguía lleno de gente. Y apuesto a que ayer estaría muchísimo peor. No comprendo la capacidad humana de dejar todo hasta el último momento. Yo también la tengo sobretodo en la cuestión estudiantil, pero con los regalos no. Hay que ser algo más inteligente. ¿Qué importa que se entregue un regalo el día 5 o el 7? Diferencia no hay ¿o si? Seguramente podamos encontrar una diferencia sustancial en el precio, porque el día 7 señores, empiezan las rebajas.

Si hay tanta recesión y crisis ¿que hacía aquello lleno de tanta gente con tantas bolsas de compra? Podrían esperar dos días para hacer sus compras algo más baratas. Pero, eso ahora no importa, porque estábamos en navidades, época de derroche económico y etílico y ¿recogimiento familiar? Eso dicen al menos.

Parecía que acababa de pasar un carro de combate por allí. Las dependientas, con una tranquilidad pasmosa, tampoco se daba por muy motivadas tras la avalancha de ropa que se congregaba allí, en los estantes o directamente en el suelo.

Después de todo aquello, fuimos a tomar algo y llegamos al día siguiente a casa. Nos esperaba un día duro el martes.

A las 6 de la tarde nos dirigimos hacia allí. Lugar al que sólo vamos en navidad. La iglesia de Artziniega. Nos proporcionaron nuestros disfraces y nos vestimos. Estábamos preparadas para la función. Hoy iba a ser algo más especial, más humano.

Con sus Majestades los Reyes Magos de Oriente, nos dirigimos hacia el frontón municipal portando los caballos reales. A las 7:30, más o menos puntuales, llegamos allí arropados por la expectación infantil que flotaba en el ambiente. Una hora y algo después, y llenos de papeles de regalo rasgados y caramelos por el suelo salimos de allí.

Tras la avalancha de niños de esta tarde, más de 150 niños (y no tan niños) que recibieron los regalos de este día de nuestras manos, nos dirigimos hacía el convento de las monjas de clausura. Las clarisas de Artziniega tienen una peculiaridad, aparte de hacer unas afamadas rosquillas (que están buenas, pero para mi gusto no son para tanto), rezar para que no llueva el día de tu boda/bautizo/comunión/confirmación y hacer ropa para bebés, la mayoría de ellas no son de aquí, son de Filipinas. Allí hay 16 mujeres que no salen del convento casi nunca, por lo que una visita ajena a aquellos lares es un grandioso acontecimiento para ellas. Llegamos con sus regalos, unos coloridos pijamas de celpa por los que nos bendicieron y nos dieron mil gracias, besos y abrazos y unas rosquillas. Más tarde nos acercamos a las casas particulares de algunos ancianos de la comunidad para llevarles sus regalos también.

La noche de reyes había terminado para nosotros, ¿o no? Subimos a la iglesia, allí comimos algo, e hicimos una larga sobremesa aderezada con licor de hierbas y patxaranes caseros, divinos y bendecidos. Delicia divina vamos.

Lo mejor de la noche sin duda fue la satisfacción de haber hecho más o menos felices a tantas personas, en tan poco tiempo, o haberlo intentado y la recuperación sin prisa pero sin pausa de una amistad a la que tengo tanto aprecio y estaba ya, casi perdida. Esperemos que sigamos así mucho tiempo.

Todo vuelve a su cauce en mayor o menor medida, tras los excesos navideños volvemos al tedioso trabajo estudiantil y a las temidas pruebas finales. Cuándo tenemos un problema, y se deja estar, al final llegará un momento en el que se vuelva al punto donde se originó la terrible diferencia que marcó el cese momentáneo de la amistad o lo que fuera. Todo es así. Un ciclo. Volveremos a lo que dejamos, y dejaremos algo a lo que volver.

domingo, 3 de enero de 2010

Año nuevo ¿vida nueva?

Tras esta declaración de intenciones, se encuentra una de las máximas de los seres humanos. El engaño y la poca consideración a nosotros mismos y a lo que nos rodea.

¿Por qué siempre decimos lo mismo y actuamos igual todas las nocheviejas?

Tuve la “oportunidad” de pasar la nochevieja muy serena pululando por ahí (por estar de enfermera), en dos pueblos distintos. Pero el ambiente que se respiraba era el mismo en ellos, y supongo que en cualquier otro rincón de la zona opulenta del planeta.

Pude observar de todo a lo largo de la noche, pero lo que más me llamó la atención, por decirlo de alguna manera, fue que no aprendemos y seguimos haciendo lo de siempre.

Me encontraba rodeada de un halo de irrealidad en esa noche. ¿Acaso era la única cuerda en aquel lugar?

Ver como todo mi alrededor roza el coma etílico y hace todo lo que no haría un día de fiesta normal, no es algo que me entusiasme, pero sirve para afianzar más mi posición sobre este tema en concreto.

¿Cuándo nos daremos cuenta que los actos de la nochevieja no quedan en el limbo?
Parece que nadie se ha parado a pensar que tras la navidad y la nochevieja, la vida sigue.
Personas, de todas las edades, castigando su hígado de una forma alarmante en todos los bares. Y yo me preguntaba, ¿dónde queda la famosa crisis o recesión? Porque allí no estaba. Había otra clase de crisis aún peor.

¡El fin del mundo ha llegado! Esa es la impresión que daba por cada esquina por la que fueras, en las que había algún tipo de regalito (o varios) salido de un orificio de algún ser humano.

Otras de las consecuencias de este fin del mundo anticipado y anual, son las familias pidiendo préstamos para comer foie, pavo, langostas y ostras en vez de algo más adaptado a sus posibilidades como podrían ser, y sin desmerecerles, el paté la piara, un pollo, Rodolfo el langostino y unos berberechos en lata. Cuando no tienen ni para pagar la hipoteca de su casa, parece lo más lógico adaptar todo a esa nueva situación económica.
Esto está orientado a la navidad, pero podría decir lo mismo de los que piden créditos rápidos con un 28% de TAE para irse a Cancún en julio.

Me gustaría saber qué les pasará por la cabeza en el momento que les ocurre la brillante idea de pedir un préstamo para comprar comida innecesaria en navidad, ¿Al menos, tendremos la tripa llena en el momento que nos desahucien? Algo parecido a eso será seguramente, o a esto, “Bueno hoy estamos vivos, ¡mañana Dios dirá!”. Siento ser yo quién diga que Dios no suele manifestarse por minucias de este tipo. (Ni por cuestiones de otras magnitudes). Es un hombre tímido, le gusta más "trabajar" en la sombra sin dar explicaciones a nadie.

Cada persona que te veía esa noche, te hacía la pregunta de rigor, ¿y tú que has pedido para el nuevo año?. Yo contestaba nada, aunque me quedé con las ganas de decirle a más de uno que, en caso de pedir algo, mi deseo sería parecerme lo menos posible a ellos. Pero no me gusta amargar la fiesta a nadie, por lo que me mantuve callada, atenta y expectante a sus respuestas.
No había más que tópicos en ellas. Nadie fue creativo. Ahí se comenzaba a divisar la crisis ya. “Ir al gimnasio para bajar las comidas de navidad, aprobar, encontrar pareja...”, esas son algunas de las respuestas que me ofrecieron. Tópicos y además, cuestiones de las que no sólo dependen de ellos mismos para que se lleven a cabo con fortuna, por lo que saldrá frustrado de sus grandes expectativas de comienzo de año más de la mitad de las personas que se las hicieron.

Expectativas demasiado ambiciosas las anteriores, pero nadie me dijo nada más humilde y fácil de hacer como ser amable con los demás, dejar de poner a caldo a los que me rodean por la espalda, o simplemente ser gente más considerada con los que les deberían poner unos monumentos como son los camareros.
Porque, aunque a veces, pueda llegar a pensarse que no lo son por la rapidez con la que ponen un cubata y la capacidad encomiable con la que nos aguantan a todos, los días de guardar (o no), son personas y también tienen una vida fuera de la barra. Un hola y un gracias, tras haber recibido un buen servicio y trato, no hacen daño ni le deberían costar pronunciar a nadie. Yo les admiro, sería incapaz de hacer su trabajo ni 10 minutos, ya que mi capacidad de aguante y mi paciencia me impeditan.

Una escena increíble fue la que pude observar el día 1 a las 00:50 en Amurrio.
Estábamos con una amiga a la que por desgracia la tocaba trabajar en nochevieja y abrir el bar a la 1:00. Pues estábamos en la puerta del bar conversando con ella aún, ya que le faltaban 10 minutos para entrar a emborrachar al personal, cuando gente que rodeaba la treintena si no la sobrepasaban, la comenzaron a atosigar a gritos y a tirar petardos para que entrara lo antes posible al bar y les comenzara a despachar, “porque no aguantaban más tiempo sin beber”. Aluciné. Si me lo hubieran contado seguro que habría dicho que aquello no era cierto. Estaban reencarnados en los niñatos que eran con 12 años, pero con cantidades ingentes de etanol en sangre.

¿Porqué nos engañamos y por contrapartida engañamos a los demás, pensando que algún tipo de ciencia infusa nos ayudará a conseguir nuestros deseos más preciados, cuando en el fondo sabemos que no se cumplirán?

¿Porqué se siguen comiendo las “12 uvas de la suerte” sabiendo que no son de la suerte?

¿Porqué seguimos tratando tan mal a los camareros aunque se merezcan ser beatificados más que algunos santos?

La conclusión es que el 1 de enero seguíamos siendo los mismos hijos de puta del 2009, pero con una resaca monumental. ¿Seguro que esta es la mejor forma de comenzar el año? Yo cada vez tengo más dudas sobre ello.

**La historia de las uvas “de la suerte” se remonta a finales del siglo XIX cuándo en la comarca del baix Vinalopó en Alicante se encontraron con un tremendo excedente de uvas, por lo que a alguien se le ocurrió como buena campaña de marketing para desprenderse del stock y venderlas que las uvas eran la fruta de la buena suerte. Y así, llevan engañando a unas cuentas generaciones de españoles a comprarlas, y cada día a más gente de otros lugares, con esto que se internacionalizan y se cogen como nuestras todas las tradiciones extravagantes que se ven por televisión.**

miércoles, 30 de diciembre de 2009

Nada volvió a ser como antes...

Tras un fin de semana tranquilo, después de las psicoterapias nocturnas de propios y extraños, ser la encargada de traer un halo de ilusión, de felicidad y un cofre lleno de caramelos para los niños de esta aldea medieval y el reencuentro tan bien allegado con amistades pasadas, llega el momento de algo diferente. ¿Más productivo? No lo sé, pero al menos será nuevo. Hablo del 2010.

Pero antes de hablar de lo nuevo, quiero poner sobre la mesa lo que siempre ha estado presente, y que hay que agradecer de alguna manera, yo hoy lo haré con este escrito.

Igual nunca nos hemos dado cuenta, pero las personas importantes, incluso antes de que formaran parte de nuestra vida, ya estaban vinculados a nuestro ámbito de alguna manera. Como ocurrió con ella.

En aquel pequeño lugar todos sabíamos qué pasaba en cada momento, qué nuevo acontecimiento había sucedido, por pequeños que fuéramos. Yo sólo tenía 8 años cuando entró alguien nuevo al colegio. En este caso era una chica. Era un año mayor que yo y por ello iba un curso adelantada. Nos conocíamos de vista pero nunca hubo una relación más allá del ola y adiós protocolarios entre nosotras hasta aquel momento. El momento en el que abandoné el colegio de monjas y la vida tan “correcta” y fui directa a la educación pública en busca de nuevas emociones de todo tipo.

Allí estaba ella, ya en segundo curso. Estábamos haciendo el mismo bachiller, el de Ciencias Sociales. Nos conocimos más a fondo, fuera de las aulas, dónde conocí a tanta gente en aquellos dos años, que sino hubiera tenido tanta fortuna como tuve, podrían haber llegado a ser hasta 4.

Nos conocimos en el Trébol, nuestro santuario. Pasábamos más horas allí que en el instituto. Oliendo a fritanga, degustando las tortillas de Wendy, jugando al mus y viendo la vida pasar sin provecho alguno. De allí sólo sacamos alguna amistad, menos dinero en nuestro bolsillo, más asignaturas suspensas en el carro, y una acumulación de faltas de asistencia tal, que me costó mi expulsión del centro hasta en dos ocasiones.

Todos los que nos congregábamos allí éramos iguales. Casi todo mujeres. Veníamos del mismo colegio o de colegios de la misma índole de otras localidades vecinas. Yo era la más joven de todos ellos. Cada uno tenía algo especial, pero ella, era especial por todos los lugares por donde la miraras. Totalmente diferente.

Destellaba buenas acciones por todos los poros de su cuerpo. Buenas acciones y manga, y anime, y millones de cosas más de ese tipo. Nunca había visto a una persona así, con buenas intenciones para todo el mundo, tan sensible, tan sincera...

Después de tantos años en los cuales habíamos sido mutuamente indiferentes, creamos un gran vínculo de amistad que todavía perdura 5 años después y seguirá perdurando mucho tiempo.

Llegó el momento de los exámenes de mayo y junio, después de todas las que tenía sólo me quedé con una asignatura pendiente para el año siguiente. Un milagro vamos. Fui la que más suerte tuvo de todo el grupo. Ellos, que la mayoría iban a segundo, repitieron curso, lo que me dio la oportunidad de conocerles más a fondo ya que íbamos a ir a la misma clase.

Aquel curso, el del 2006-2007, fue de los mejores que nunca tuve. Gran añoranza me embarga al hablar del bachillerato. No hacer lo que debía en su momento, me trajo consecuencias, más o menos fatales después, como no poder entrar en la licenciatura que deseaba en ese momento y pasarme haciendo nada más que un acto de presencia intermitente a lo largo de un año completo por clase. Pero, aún así, no me arrepiento de nada. Sé que volvería a hacerlo de nuevo, aunque fuera sólo por conocer y tratar más a fondo con aquella gente.

Después escogimos caminos diferentes. Pero seguidos tan unidas como cuando nos sentábamos mesa con mesa en las interminables horas de economía con Javi, aquel incesable cotilla hasta la saciedad de nuestras vidas.

Hablamos todos los días. Nuestras conversaciones se hacen más y más interesantes y etéreas con el paso del tiempo algo que es difícil de conseguir con otras personas, pero contigo no.

Por todos estos momentos vividos y los que nos quedan, gracias.

Gracias por siempre haber estado ahí. Por haberme hecho pensar antes de actuar.

Espero que yo haya hecho tanto por ti, como tú lo has hecho por mi en este tiempo.

El jueves nos veremos por fin y saldremos a celebrar el nuevo año y a despedir el que se va cómo se merecen.

¡Un beso mi Cosa Bonita! !Eres inigualable!

Ai Shiteru! (Para que veas que aprendo algo de japonés)

Aquí va una canción que se que te gusta mucho, y a mi también.

Something takes a part of me

something lost and never seen.

Everything I start to believe,

somethings raped and taken from me...



jueves, 24 de diciembre de 2009

Volvió la pesadilla, otra vez más...

Ya están aquí, ya llegaron las navidades.
Siento decirlo, pero creo que las navidades son el periodo estacional más odiado por mi.

Y no sólo por mi. Cada día que pasa descubro que somos más los que las odiamos.
No tienen nada bueno. Dejan de tener cosas positivas a medida que cumples años.
Cuando eras pequeño, estabas a la espera de los regalos del Olentzero y Reyes y tenías unas valiosas semanas para disfrutarlos. Ahora, con 20 años, ni regalos, ni tiempo para disfrutar de no tener que asistir a clase tienes. Demasiadas obligaciones,demasiadas cosas que hacer en ese tiempo. Y al final, esas semanas, son un simple trámite hasta enfilar por la puerta del matadero de los exámenes.

En Navidad has de estudiar, que las ganas que tendrás serán pocas, pero algo hay que hacer, sino te sientes mal contigo mismo. Hablo de mi caso, hay gente que no se siente mal ni jodiendo a los demás, asique cómo se va a sentir mal por no estudiar.

La verdad sea dicha, es muy gratificante putear a la gente que te ha puteado, por lo que no sufro remordimiento alguno, sino un placer insaciable e impagable. No es tan gratificante el estudiar en vacaciones, creo que es una obligación que tenemos los estudiantes. No me pagan por ello, pero mis padres les pagan para ello, para que supuestamente me enseñen algo, aunque sea que me demuestren la incompetencia humana desde un plano más cercano.

También tienes que visitar a la familia, que te puede caer mejor o peor, pero como no se elige con el nacimiento, a joderse y aguantarse. Aguantar las maratonianas cenas llenas de comida con grasas y azúcar. Sobretodo azúcar. El otro día estuve viendo a una amable señora en el Canal Cocina que hacía todo tipo de dulces navideños, y sinceramente, se me han quitado las ganas de comerlos de por vida. No por como los hacía o por su limpieza, que era de lo más pulcra, ya que cada 20 segundos se disponía a limpiar lo que podría haber llegado a manchar, sino por la cantidad de azúcar y almendras de todos sus preparados. Para los mazapanes, 2 kg de azúcar y 2 kg de almendra molida, y demás ingredientes. Matadme por favor. Sólo de pensar que hay gente que es capaz de comer más de dos de esos seguidos, me dan escalofríos.

Llegan los días en los que todo el mundo esta ocupadísimo, menos tú. Ves pasar el tiempo delante de ti sin saber qué hacer de provecho con él. Todo el mundo queda en vacaciones, menos tus amigos. Tus amigos son las personas más ocupadas y con más familia de todo el planeta, o esa es la sensación que da al menos, poque no les verás ni por equivocación a lo largo de todo el periodo vacacional.

Y tus pseudoamistades, mejor dicho, conocidos de vista más que otra cosa, comienzan a felicitarte las fiestas 2 días antes de nochebuena. No me gustan las fiestas, así que no me felicites. No me hablo contigo, así que, no me felicites. No me vengas dando dos besos y unos abrazos, porque en todo el año, no lo has hecho, ni me miras a la cara, así que no me felicites. No puedo con la falsedad coagulada de las navidades. Esto es lo que deberíamos decirles, pero nos tacharían de bordes y poco condescendientes con los deseos de la “mayoría” que nos rodea.

Claro que hay gente con la que tienes poca relación en este momento, peor os ha unido algo fuerte en un pasado, y no os ha pasado nada entre vosotros, sólo el tiempo. Entonces puede que no vaya con mala intención todo esto. O con los que no tienes una gran relación porque no ha terciado el momento: compañeros de clase, amigos de amigos...etc. De estos tampoco hay porqué desconfiar de primeras, si no ha habido un antecedente oscuro en nuestra relación. Igual lo único que quieren es intensificar la relación que nos une y aprovechan para ello un momento de mayor sociabilidad como son las fiestas navideñas, con todo ese alcohol y azúcar en vena.

Pero todos estos buenos augurios para el prójimo se intensifican sobretodo en nochevieja.
“Pasa buena noche, y feliz año”. Esta es la frase que escucharemos hasta la saciedad en nochevieja. Salgamos por dónde salgamos. Nos conozcan, o no. Pero, no nos engañemos, al 80% de la gente a la que le decimos esa coletilla al final de nuestras microconversaciones de borrachuzos indecentes en la puerta de algún antro lleno de gente descontrolada con ganas de desfasar en todo tipo de sentidos posibles y que piensa que lo que ocurre en nochevieja no se le va a recordar en todo el nuevo año, nos cae mal o les desearíamos todo lo peor que existe en el mundo. Por lo que, si os dicen esa coletilla y no tenéis una buena relación con esa persona, desconfiad que no os quieren nada bien.

martes, 22 de diciembre de 2009

El que ríe el último, ríe el mejor...!

Hace poco recuperé una de mis grandes pasiones que tenía olvidada por vagancia y por el poco tiempo del que dispongo para mis hobbies.

El fútbol.

Desconozco porqué, pero este deporte siempre ha despertado en mi un gran sentimiento, una gran pasión, que tengo arraigado desde niña. No es por la influencia de mi familia, como sería lo más normal, ya que tanto mi padre como mi madre y los demás, lo detestan.
Todos sabemos que forma parte del opio del pueblo, pero la religión también lo es y nadie dice nada en su contra ¿o si?.

Siempre que he podido he jugado al fútbol, y lo he visto. De hecho, de regalo de navidad hace unos 5 años, el Olentzero me trajo el Digital + (y lo ha pagado religiosamente mensualmente desde entonces) para poder ver todos los partidos de mi equipo preferido en casa, sin problemas de espacio o de aguantar a viejos borrachos en cualquier tugurio.
Mi equipo preferido, no era el de toda la gente que me rodeaba, no era el mítico Athletic no, aunque tampoco me disgustan, creo que tienen gran mérito de hacer todo lo que hacen con cuatro chavales sacados de Ibaigane, y el apoyo por eso. Pero, yo soy aficionada del Fútbol Club Barcelona. Es admirable que con la base de una gran cantera,(y unos cuantos millones bien invertidos, no como en otros clubs), hayan hecho un equipo que ha ganado 6 competiciones en este año.

No sé quién pronunció esta frase, pero yo le doy toda la razón: “La vida es de los valientes”.
Esto lo ha podido demostrar el Fútbol Club Barcelona y sobretodo, Pep Guardiola y Lionel Messi.

Hace no más de un año, nadie daba un duro por el Barça, por la mala situación que estaba pasando, ni por su presidente Joan Laporta. He sido de las pocas personas que se mantuvo fieles a él, y a la espera de que trajera algo nuevo, ya q ue aparte de por su forma de gobernar la entidad, me gustan sus ideas políticas y su forma de promulgarlas. Él trajo algo, nuevo en parte, ya que se trataba de un hombre de la casa, Pep Guardiola, como entrenador del primer equipo. Alguien que me encantaba en mi niñez.

En esos momentos, Guardiola se encontraba de entrenador en el Barça B. Casi siempre expulsado por sus impulsivas reacciones cuando sentía o consideraba que algo de lo que ocurría no era justo o correcto. Le entiendo. Pero al principio, no le veía mucho en el papel de entrenador del primer equipo ya que si iba a estar más expulsado él que los jugadores, pues no tenía mucho sentido aquello.

Afortunadamente me confundí. Guardiola guardó toda la ira que pudiera tener y la descargó en el último momento, el sábado en Abu Dhali tras ganar el Mundial de Clubes, el último trofeo que podía ganar este año, el primero en el que estaba sentado en el banquillo catalán.

Leo Messi, por su parte, también ha sido protagonista de cerca de este nuevo pedazo escrito en la historia futbolística mundial. Por eso, hoy le han dado el merecido Fifa World Player, que anteriormente regentaba Cristiano Ronaldo, el que para mi ha sido el gran fiasco del Real Madrid esta temporada. Fiasco, igual es algo exagerado,pero caro un rato ya ha salido para lo que está haciendo. Creo, que ya es hora que se lleve una conmemoración alguien como Messi, que lo merece, lo trabaja y se lleva sacrificando durante mucho tiempo, ya que ahora será rico pero, no todo ha sido un camino de rosas en su vida.

A los once años fue rechazado en el River Plate pese a que deslumbró a los técnicos, ya que se le detectó una enfermedad hormonal que afectaba su crecimiento y cuyo tratamiento costaba 900 dólares mensuales por tres años. Durante un año y medio, la obra social de la empresa en la que su padre trabajaba ayudó a solventar los gastos, aunque luego el panorama económico se complicó. Fue entonces cuando Jorge Messi habló con unos parientes que vivían en Lleida y decidió marcharse a Barcelona para ganar más dinero.

Con trece años, Lionel Messi fue a probarse al FC Barcelona, bajo la mirada de Carles Rexach. Allí generó una gran impresión jugando con niños dos años mayores que él, a pesar de sus problemas de crecimiento y la importante diferencia física que a esa edad esto supone. El club catalán se ofreció entonces a pagar los costosos tratamientos a base de hormonas de crecimiento.

Para que luego algunos cuestionen que la entidad del Fútbol Club Barcelona no es más que un club. Porque aparte del fútbol, aunque mucha gente lo desconozca, tienen equipos en diferentes estratos del deporte: en el baloncesto, balonmano, hockey (hielo e hierba), fútbol sala, atletismo, béisbol, rugby, ciclismo, voleibol, patinaje artístico y baloncesto para personas en silla de ruedas.

No tengo mucho más que decir, sólo que felicidades a todos los que han ganado, porque lo han merecido. Y a los que no ganan, sólo decir, “el que se pica, ajos come” y, lo más importante, “el que ríe el último, ríe el mejor”.

sábado, 19 de diciembre de 2009

La marea me dejó, la piel cuarteada, la miel en los labios, y las piernas enterradas...

Ya estamos de vacaciones.

Bajo el manto blanco quedan los tediosos últimos días lectivos de diciembre, repletos de molestos e interminables trabajos, que creo que he terminado viva después de esa batalla gracias a lo poco proclive que soy al descanso nocturno.

Cada día tengo más claro que todo es un negocio y una mentira. Me gusta más lo que hago, lo que estudio, lo que soy. Pero, siento que a mi juicio, aumentan exponenciamente las cosas, personas, actitudes que sobran en este ámbito, en este entorno y en la sociedad en general.

Me ha llegado este video a través de un evento de Tuenti, parece ser que no todos esos eventos son del tipo del “¿Quieres saber quiénes han sido las últimas 17 personas en visitar tu perfil? O el ¿Quieres cambiar el color del fondo y la interfaz de tu Tuenti? ” (Interfaz, no saben ni qué palabra es los que escriben esos eventos, pero básicamente es lo que quieren decirte).

Estamos estudiando periodismo. Todos sabemos que tendremos que sufrir situaciones peliagudas en nuestras vidas, sobretodo el que se decline hacía el periodismo de investigación o la corresponsalía de guerra. Algo en lo que he estado y estoy bastante interesada y es el principio del porqué elegir estudiar lo que estudio ahora.

Pero, en el hipotético caso de que estuviera en juego la vida de una niña o el mejor premio de nuestra vida por una foto, ¿qué nos inclinaríamos a hacer?. ¿Salvaríamos la vida de la pequeña? ¿O haríamos la mejor foto vista en el mundo conocido? Este es uno de los debates a los que nos puede llevar el visionado del video que dejo a continuación.

Este caso concreto, no sé si es cierto no, pero puede extrapolarse a cualquier ámbito de los medios de ¿comunicación?.

¿Qué pesa más?

¿La ética o la estética?

¿La vida o el fracaso?

¿La muerte o el éxito?


Acabo de descubrir el nombre de la directora del corto y el origen del mismo.

One hundredth of a second (una centésima de segundo) es un mini film de poco más de cinco minutos rodado en las afueras de Londres, dirigido por Susan Jacobson, finalista del Manhattan Short Festival del año 2007. El cortometraje está inspirado en el libro The Bang-Bang Club y pretende poner en tela de juicio el trabajo de los reporteros de guerra.

Es comprensible la actuación de la fotógrafa, después de lo dicho por la reconocida fotógrafa mejicana Graciela Iturbide. “El fotógrafo se considera a si mismo un espectador de excepción pero, no alguien que intervenga en escena, el objetivo de una cámara es una potentísima barrera psicológica que parece distanciarles de lo que esta sucediendo.”

Me parece algo triste esta opinión, ya que ¿para qué vas a sacar fotografías a cosas, personas, sentimientos, aflicciones que importan una mierda? Personas como Graciela Iturbide o la protagonista del corto, a mi modo de ver sobran, en este mundo, y en ámbito de la pseudocomunicación. El problema es que no hay manera de que desaparezcan. Los que desaparecen son los que intentan hacer del mundo algo mejor para todos, y no únicamente para su bolsillo o para sí mismos.

Hay que promulgar la actuación, en vez de la observación impasible de los hechos o la indiferencia. La indiferencia hacia nuestro entorno ( y hacia nosotros mismos) es uno de los mayores cánceres de esta sociedad.

A este pobre hombre, sin embargo, le amedrentaron por no sacar del hambre y la pobreza y por no salvar a una niña que iba a ser devorada por los buitres, cuando en realidad sólo se encontraba cagando. No hay nada reprochable en su actuación, sólo esperó la oportunidad perfecta para sacar una buena foto. Y los verdaderos pobres (de mente), los de occidente, le dieron un Pulitzer por una foto de una niña negra cagando en un descampado con un buitre mirando la escena de cerca y esperando su banquete. Una buena cagada la de los que entregan en Pulitzer también, se sentirían mal de dar un premio por eso.

Aunque después de que le den un nobel de la paz a Obama por nada, ¿por qué no se iba a merecer Kevin Carter un Pulitzer por una mierda bien echada? A unos tanto, y a otros tan poco, así es el negocio. Aquí algo más de información sobre Kevin Carter.



lunes, 14 de diciembre de 2009

La caravana comenzó a rodar...sin mirar atrás!

En el blanco día que hemos tenido hoy, he tenido tiempo de recordar épocas anteriores, que casi siempre nos parecen mejor que las presentes, y esperamos que sean peores que las venideras.

He estado recordando el momento de mi vida cuándo decidí que quería escribir, quería ser periodista, porque quería decir la verdad en todo momneto a todo el mundo y realizar una crónica que fuera un reflejo de la verdadera realidad que se viviera en cada momento.

Para esto comencé a leer los grandes clásicos de la filosofía, poesía y el teatro. Me parecía una gran manera de culturizarme y animarme a describir un acontecimiento de una manera diferente y no tan directa como "estamos acostumbrados".

Llegó a tal extremo mi inspiración y ganas de expresar lo que sentía en cada momento, que acabé escribiendo yo misma de una manera lírica lo que pensaba sobre lo que acontecía a mi alrededor.

Aquí está un ejemplo de aquel amago de escritura que tuve en aquellos tiernos 16 años.

Aviso: Puede parece algo escrito recientemente, ya que las circustancias son muy parecidas y no diste mucho de ellas, pero está escrito en marzo de 2006.

Veo...

Un cielo ensangrentado.

Un difuso horizonte.

Un nacimiento de un sol.

Una muerte de una luna.

Eso es …

Todo lo que no hubo de ocurrir.

Todo lo que ha ocurrido.

Todo lo que no ocurrió.

Eso es …

El nacimiento

El comienzo del fin

El fin del comienzo

El …

… no saber qué hacer.

… no obtener respuesta.

… dudar.

… cansancio.

… aborrecimiento.

Las …

… malas caras.

… malas acciones .

… malas caricias.

… no preguntas.

… no contestaciones.

… no respuestas.

Eso es …

… nuestro sentimiento.

Pareces inerte

Pero eres un ser demasiado vivo.

Eres difícil de entender …

… comprender …

… obtener …

… en un razonamiento básico.

También es complicado no odiarte …

… quererte …

… desearte …

… todo esto envuelto y sin interrupciones.

Quiero que te entiendas,

que me perdones,

que nos aceptes.

Deja que tu corazón fluya y no tu cerebro.

-”¿Pensamientos?”

-“¡No gracias!”

-”¿Sentimientos?”

-“¡Todos los que quieras!”

Eso deberías decir.

Eso me gustaría a mí

Eso me haría feliz.









**La caravana comenzó a rodar sin mirar atrás**

viernes, 11 de diciembre de 2009

Todo lo esperado, al final llega...

El año pasado fue un año de nuevos conocimientos, nuevas amistades, nuevas personas en mi vida. Pero como siempre, inicialmente, unas personas irrumpieron con más fuerza que otras, en la pequeña república independiente de mi vida.

Conocí a mucha gente con la que estamos comenzando a profundizar nuestra relación ahora. Algo que me entristece que sea en este momento, y no entonces, pero más vale tarde que nunca decía el dicho y yo pienso lo mismo.

Nos conocimos por la política de intercambio de nombres y messengers que promulgué durante mi delegación de la clase desde el comienzo. No se trataba de hacernos amigos todos, simplemente de conocernos cordialmente, saludarnos, o sólo no torcer la cabeza cuando vemos a algún compañero de clase.

Comenzamos a hablar virtualmente, y yo sinceramente, no sabía ni quién era. Hasta que un buen día decidimos quedar en mi mesa, la que era como mi despacho ya que despachaba a todo el mundo el que necesitara mi ayuda para cualquier cuestión allí, y la conocía todo el mundo.

Tras la presentación en persona, seguimos hablando más y más. Después, conocí a alguien por grandes amistades compartidas, que en ese momento era de su entorno de clase y se llevaban genial. Eran muy “amigos”. Con el tiempo, nos hemos dado cuenta las dos de que nuestra definición de amistad no era compatible con la que “nuestro amigo” promulgaba y aún menos con la nueva existente en su haber.
Básicamente nos conocimos por él. Y él nos separó, al dejar de relacionarse con su grupo de amistades para virar el barco, y llevarlo a la deriva o a su encuentro contra un iceberg, como auguramos muchos, que no siendo sabios, sabemos de lo que hablamos, que ocurrirá en un futuro más próximo de lo que todos podríamos esperar o querer.

Este año comenzábamos algo nuevo. Sola en esta batalla al comienzo, ella (o mejor dicho, ellas), fueron mi apoyo físico y mental en aquellos momentos realmente difíciles. En los que había sacrificado un buen nuevo futuro sin ataduras del pasado, por aferrarme a un clavo roñoso que ya no ardía por muchos intentos que yo hiciera.

Decidí a qué aula acudir, con un juego de azar mientras estaba realizando la matrícula, en cuál iba a aposentarme todo el curso. Iba a ir por la tarde, eso era lo único que tenía claro, por desgracia. Con el tiempo se averigua que nada es básicamente bueno o malo, simplemente es diferente. Y en la diferencia, en la excentricidad, en mi opinión, radica la excelencia.

Ellas iban a la otra clase. La poca gente que conocía, estaba en ella. Fue algo desolador en el momento que me enteré aunque lo intuía. Por razones de vagancia, teníamos unas cuantas pendientes de primero, por lo que comenzamos a apegarnos, y a crear una amistad que se había estancado en una cordialidad amigable en el pasado.

Ninguna tiene mas de 4 cosas en común con la otra. Pero somos como un puzzle. Sabemos compenetrarnos bien. Y respetarnos. El respeto al otro es la base de cualquier tipo de relación con el prójimo.

Pekin Express me parece una oportunidad perfecta de conocer mundo, hacer una locura por así decirlo, ya que vas mas o menos de mochilero, pero sabiendo que no tendrás ningún problema con nada ni nadie porque, en el fondo, después de tanta “penuria”, es un programa de televisión.

El año pasado ya me dejaron plantada en el último momento. Cosas del directo y del coste de oportunidad de las “amistades”. Ahora entiendo como se pueden encontrar un novio o una novia cuando le dejan plantado en medio del altar el “día más importante de su vida”. Hombre, seamos sinceros, no me iba la vida en ello, aunque aquel acto en sí tenía mucha importancia. Tenía importancia el ir allí o por lo menos el de dirigirse a apuntarse a ello juntos y tuvo muchísima más importancia el momento del abandono.

Pero, este año, con ganas de limpiar las aguas estancadas y de quitarme la espina clavada, quería apuntarme. Ardua tarea fue la de encontrar un compañero, aunque, por fin, lo he encontrado.
Me he apuntado con ella, con Nerea. Con la que tuve un mismo comienzo y un distinto final. Tenemos muchísimas más cosas en común de las que se pueden apreciar a primera vista.

Por ti rubia. Gracias por estar en estos momentos, y en todos en los que has estado, más asiduamente desde finales del curso anterior. Gracias por venir al Pekin conmigo.
Sólo te pido una cosa más...

Give me a fever night in the Ondarra in Xmas! :)

(Y que me aguantes el mes y medio de la aventura, pero eso sé que está asegurado.)

martes, 8 de diciembre de 2009

Y la cordura ¿dónde está?

El puente ha terminado, esto quiere decir que ya está a la vuelta de la esquina, la señora rutina.
El lunes, por fin, pude quedar con alguien a quien hacía demasiado tiempo que no veía.
Como siempre, y para no variar, nuestro encuentro fue de lo más productivo.

Igual es el ambiente idílico en el que vivimos en esta villa medieval, o simplemente es que somos dos mujeres demasiado nostálgicas, pero comenzamos a hablar sobre los que ya no se encontraban entre nosotros, por razones físicas o por otro tipo de razones más banales.

Cuando alguien se muere, ¿qué queda en nosotros? Me refiero, a qué sentimiento produce en nosotros. Después de tener la desgracia de haber podido comprobar esto en un terreno cercano en este último año, me he dado la cuenta de que la gente responde de maneras un tanto extravagantes tras la pérdida de algún individuo más o menos cercano a su entorno.

Me explico, si es de un entorno muchísimo más cercano, entiendo la tragedia que puede llegar a provocar la pérdida de alguien muy querido, entiendo en cierto modo la extravagancia, aunque no la comparta.
Pero ¿qué clase de tragedia puede ser esa pérdida para alguien que no se hablaba con el afectado hace años? Pues, viendo lo visto, una tragicomedia de primera.

Subir fotos a Tuenti para celebrar cumpleaños que ya no se harán realidad, comentarios absurdos de cómo se encuentra, ¿qué contestación esperan? Nada, pues aquí ando, muerto de frío?; repartir la contraseña de todas las redes sociales de las que era partícipe el difundo, y me pregunto yo, ¿para qué todo esto? ¿Para que alguno se de un susto de muerte al verle conectado?

Lo siento, pero yo no comparto todo esto. Demasiado absurdo. ¿Dónde está la cordura?
El espectáculo que se lo dejen al séptimo arte.
Entierros limpios de actores/actrices de serie B, por favor.

domingo, 6 de diciembre de 2009

¿A quién se la harías?

Si tuvieras que hacerle una entrevista a alguien, ¿a quién se la harías?

Así comenzó un profesor, hace algo más de un mes, su hora lectiva, mi última hora lectiva del día.

Claro, que la decisión que tomáramos iba a tener más consecuencias de las que podíamos presagiar en aquel momento.

A las 7 de la tarde, ya tienes pocas ganas de pensar, poco ánimo, el cansancio de un día entero haciendo vida en la universidad es algo que puede acabar siendo estresante, y todo esto acumulado puede acarrear una mala decisión, y luego un cargo con las consecuencias.

Avisada estaba de la idea del profesor, que ya la había manifestado a otra clase y me lo habían comentado. Pero, hacer caso omiso de lo que se me dice, es algo que siempre ha sobrepasado a mi consciencia. Y en el fondo, me encanta hacerlo. Sólo hacer caso a mis instintos o corazonadas, porque no siempre salen bien paradas, pero soy feliz retándome hasta qué punto tengo razón en lo que creo/pienso acerca de algo.

Folio en blanco. Y 10 minutos para pensar el resultado a aquella pregunta.

Podíamos hacer la entrevista a quién quisiéramos, sin límite.

Desde el segundo 1 se me pasó un nombre por la cabeza.

Comencé a sopesar la contrapartida de hacer la entrevista a esa persona.

Tenía más desventajas que ventajas. Pero, era algo que llevaba pensando desde niña.

Aunque las ventajas que traía, para mí eran valiosas, era una manera de despejar interrogantes que siempre tuve sobre mi entorno.

Él no nos dijo algo, que no era ficticio, que debíamos hacerlo realidad, no sólo desearlo.Supuestamente, yo jugaba con ventaja, porque ya sabía ese dato.

Pero en los momentos decisivos, cuando no hay tiempo que perder, nunca pienso consecuencias, sólo actúo. Resumiendo, en el momento de calentón, nunca pienso. (Así me va...jajaj)

Acabé poniendo lo que tenía en la cabeza desde el primer momento. Arnaldo Otegi.

Intente rehacer mis pasos,y tras la entrega del papel, fui a hablar con el profesor. Le dije mi problema, que se encontraba en al cárcel, y que a ver cómo iba a ir yo hasta allí. Recibí como respuesta una negativa a mi oferta de un nuevo entrevistado. Y la sabia enseñanza, (que por ahora no ha sido aprendida), que todo lo que hacemos en nuestra vida tiene consecuencias, que hay que ser responsables de nuestros actos, debemos pensar un poco más antes de hacer las cosas, y cuando ya están hechas, no arrepentirse de nada e ir a por ellas hasta el final.

Seguramente ahora, si me volvieran a hacer la pregunta de marras, no contestaría lo mismo, no por la dificultad de contactar con el personaje en cuestión, que es difícil pero no imposible, sino por la cantidad de interrogantes que albergo sobre tanta gente que me rodea.

Estas preguntas, seguramente, las dejaré para sus momentos etílicos, que parece que es cuando la gente es más sincera, ¿o no?. No estoy muy de acuerdo con el dicho popular de que “los únicos que dicen la verdad son los borrachos y los niños”. Conozco a muchos niños, que si no mentirosos, no dicen toda la verdad, al igual que los borrachos.

P.D.: Todo aquel al que le gustaría realizar una pregunta ( o varias) a Arnaldo Otegi que las deje por escrito en un comentario o que me las comunique en privado, y se intentará hacer su deseo, realidad.

lunes, 30 de noviembre de 2009

Toda historia es cíclica en nuestras vidas...

Al final, todo en el mundo y en la vida, tiene algún tipo de similitud o algún tipo de interrelación.

Lo mismo pasa con la historia mundial y mi vida.

Este que va a ser dentro de poco, pasado mes de noviembre, se ha caracterizado en el mundo por la celebración de numerosos acontecimientos, todos con un principio bélico.

Aquí van algunos ejemplos de a lo que me refiero.


  • 3/11/1808 Enrique VIII, tras la negación de la anulación de su matrimonio por parte del Papa Clemente VII, obliga a la iglesia de su país a reconocerle como la máxima autoridad eclesiástica. El Parlamento se ve obligado a aprobar el “Acta de Supremacía” por el que se reconoce al rey, y no al Papa, como máxima autoridad de la iglesia, convirtiéndose Enrique VIII en la cabeza visible de la nueva iglesia Anglicana en su país, excindiéndose de la Iglesia Católica.

  • 24/11/1859 Charles Darwin publica su gran obra “El origen de las especies”. En su libro manifiesta científicamente su teoría de la selección natural como causa del impulso evolutivo de las especies. La inspiración para esta teoría la encontró en el economista inglés Malthus.

  • 1/11/1890 En Estados Unidos es elegido su 6º presidente, Abraham Lincoln, republicano y antiesclavista.

  • 2/11/1917 Gran Bretaña, por mediación de su secretario de Asuntos Exteriores, Arthur James Balfour, presenta una declaración de intenciones con el fin de realizar en Palestina una nación para el pueblo judío. Los árabes se opondrán a la Declaración de Balfour, temerosos de que la creación de una patria judía implique la dominación del pueblo palestino. Será al finalizar la II Guerra Mundial, y recordando el holocausto judío, cuando gran parte de la comunidad internacional se sumará a la causa Sionista, por lo que en 1948 se creará el estado de Israel.

  • 1/11/1922 Kemal Atarturk encabeza un Golpe de Estado en Turquía que tiene como resultado el final del Imperio Otomano.

  • 1/11/1952 Estados Unidos explosiona la 1ª bomba de hidrógeno del mundo en una pequeña isla del Pacífico. (Bomba termonuclear de 10,4 megatones, 750 veces superior a la de Hiroshima).

  • 3/11/1958 En París, se crea la UNESCO (Sede de la Organización de la Naciones Unidas para la Educación, Ciencia y la Cultura).

  • 20/11/1975 Tras quién sabe cuántos días enfermo, muere el general y dictador Francisco Franco, caudillo de España por la gracia de Dios, en Madrid.

  • 9/11/1989 La perestroika de Gorbachov trae como consecuencia la caída del muro de Berlín.

  • 4/11/2008 Barack Obama es presidente de los Estados Unidos de América. Gana las elecciones presidenciales a la Casa Blanca con 365 votos frente a 173 del republicano Mc Cain.
Fuente de los hechos: http://www.hechoshistoricos.es/html/noviembre20.html

Todos estos han sido acontecimientos importantes en su momento y que siguen arrastrando consecuencias hasta nuestros días. Quería centrarme en los tres más recientes.


Hace unos días celebramos el 34º aniversario de la muerte del dictador Francisco Franco. Sinceramente, la pena me corroe de que no se hubiera muerto antes. Las cifras de los caídos en la “Guerra Civil” son de entorno los 220.000 muertos, pero dudo que fueran tan pocos. Seguro que son cifras mayores.

¿Y la gente que no murió físicamente? Hablo de la gente a la que le murió el alma para toda su eternidad. Ver tanta injusticia no debe ser muy sano para nadie. Y ver que encima ganaron los de siempre, los malos, mucho peor.

Todavía, en nuestra plural sociedad, quedan resquicios de aquellos, ahora se llaman de centro. Del centro de la mentira diría yo.

Aunque viendo a algún cejijunto “socialista”, los abuelos republicanos también se estarán retorciendo en su tumba (véase fosa común de 200 habitantes).


En el año en el que nací, el 1989, ya hace 20 años, ocurrieron muchas cosas.

La más destacable, que por fin se decidieron a tirar el muro de la vergüenza de Berlín.

Muro que ni debía haber sido levantado en opinión de casi todos. Pero que pocos hicieron algo para que de destruyera. Berlín, una ciudad con encanto para mi. Nunca he entendido porqué. Porque nunca he estado allí. Pero, donde se que quiero pasar alguna parte de mi vida.

Aquí dejo algunos de los reportajes realizados por la cadena de noticias televisivas Euronews sobre el 20º aniversario de la destrucción del muro, en los que se habla sobre dónde se encontraban célebres personajes de la vida europea en el momento en el que se produjo el gran acontecimiento.

http://es.euronews.net/tag/muro-de-berlin/


El hecho más reciente de todos estos que he presentado aquí es la proclamación del primer presidente de Estados Unidos.

No no estoy loca, no era el primero. Bueno si, era el primero en algo, es el primer negro en la Casa Blanca.

Pobres inocentes los que pensaban que porque era negro iba a ser diferente que los demás.

Es negro de piel, no de cerebro.

Es de cerebro blanco como el de todos.

Es un lienzo sin manchar.

Creo que ese hombre sólo tiene manchadas por el momento las manos de sangre, la que derraman los iraquíes, que ya le ha costado quitar las tropas de allí y la de la gente que está hacinada en Guantánamo, que culpables o no (se ha demostrado que más de uno era inocente tras años allí sufriendo las torturas y las vejaciones diarias de la gran potencial hegemónica mundial) allí están muriendo día tras día.

Manchado de las lágrimas que derrama un pueblo engañado por el American way of life que nos han vendido en todas las películas de Hollywood que de cierto no tiene nada.

Sólo que hay algunos que se hacen ricos rápidamente, pero no de manera muy limpia. Pero el pobre inmigrante se morirá más de hambre aún, si es posible, en ese basto e ingente país que ahora le acoge.

Lejos de su familia.

Lejos de su hogar.

Para cumplir un sueño.

¿Un sueño? ¿O lo que debería ser un derecho constitucional? (Y no de esos que se promulgan por escrito, sino de los que dicen los gobernantes a boca abierta y a puño cerrado).

Además, luego vienen y le dan el Nobel de la Paz a Barack Obama (más conocido como Barack OraMás, que Dios no te escucha) por promesas de cambio sin ningún cambio tangible realizado.

viernes, 27 de noviembre de 2009

Hasta las manchas difíciles salen a la luz...

Para no perder la costumbre que estoy adquiriendo últimamente, seguiré hablando sobre dichos populares y los reconduciré para darles un nuevo enfoque en nuestra vida diaria.

Si ayer hablé del clavo ardiendo, que simbolizaba la vana esperanza que a veces, se pone en algo, alguien o algún proyecto vital que, parecía tener escrito un buen final pero que se va torciendo de su itinerario, por razones desconocidas y por explicaciones que nunca serán encontradas, hasta llegar a un puerto no deseado.
Hoy nos dedicaremos a las pérdidas, de objetos, símbolos, sentimientos o personas.

Nunca te darás cuenta de lo que tienes hasta que lo pierdes.


Gran verdad, que solía decirme mi abuela a temprana edad, pero, con el tiempo y la experiencia que te dan los palos en la vida, no sólo debe ser encauzada de la manera habitual del refranero español.

Sólo te darás cuenta de como eran, qué tipos de personas eran, los que te acompañaban en el camino, cuando dejen de hacerlo.

Invito a hacerse esta reflexión a todos los que lean estas lineas.
Pensemos...
En verdad, ¿era tan imprescindible todo aquello?
¿Es necesaria tanta gente con definiciones de amistad erróneas?
A éstos, les aconsejo la compra de un pequeño pero robusto libro, muy didáctico, y que les hará mucho servicio en este tipo de casos, el diccionario de la Real Academia de la Lengua Española, que también tiene su hueco en la red, para los más vagos, conectados o simplemente, tacaños como para comprar un ejemplar de esas características. http://www.rae.es/rae.html

¡Hagámos sólo una acepción para todos! Así todos tendremos claro a que nos exponemos cuando utilizamos la palabra amigo para definir a alguien vinculado a nosotros de una determinada forma, en alguna etapa de nuestra vida.
Esta es la que nos ofrece la anteriormente citada academia en el diccionario panhispánico de dudas:
amigo -ga. ‘Que tiene afecto o inclinación por alguien o algo’.

¿Realmente creemos que hay personas/objetos imprescindibles?
Objetos en mi opinión si, porque, al menos, no me van a dejar tirada.

En la repetida hasta la saciedad pregunta ¿Qué / A quién te llevarías a una isla desierta?
Yo tendría demasiado clara la respuesta a dar: El Ipod relleno de suculenta música, unos buenos auriculares de esos que te tapan todas las orejitas, numerosos libros, papel, boligrafos negros y alcohol, para hacer que las percepciones mermen y salga todo lo guardado adentro durante mucho tiempo, para ser traspasado al papel de una manera diferente.

Los imprescindibles no existen. El mejor amigo existe, somos nosotros mismos.
Nuestra propia inteligencia, saber hacer...

Pero, el mejor amigo enfocado como otra persona, ni sería perfecto, ni existe. Es otra utopía más vendida por la maravillosa Institución Eclesiástica, Cristiana, Apostólica y Romana.

Cada día odio más las interrelaciones sociales con el entorno con el que me ha tocado convivir, cada momento que pasa son menos deseadas el 99,9% de ellas, y además aumentan sobremanera diariamente...

Sólo quiero decir una cosa más.
Para los dichosos de tener una memoria pez y con rápidos cambios de acepciones y pareceres...

"Recordemos todo lo que hacemos en nuestra vida, no contradigamos nuestras acciones presentes con nuestros pasados actos, ya que siempre dejamos pruebas por medio.
Todo tiene un porqué aunque no se quiera sacar a la luz en algún momento, saldrá, con el tiempo todo sale, hasta las manchas difíciles".

jueves, 26 de noviembre de 2009

El humo y la vida...

Y tras agarrarte a un clavo ardiendo ¿Qué es lo que queda en la mano? Una simple quemadura, más o menos grave. De mayor o menor intensidad. En definitiva, una herida de la que quedará cicatriz.

Primero, saldrá una ampolla que intentarás explotar más de una vez de cualquier tipo de manera, con cualquier tipo de artículos. Pero, desgraciadamente, no se irá. Y lo seguirás intentando. Aunque en el instante en el que lo hagas, el dolor, se intensifique sobremanera.

Con esto, no quiero imitar al gran rey de las cosas pequeñas, Luis Piedrahita, hombre al que siempre he admirado por saber darle a las pequeñas cosas, la gran importancia que merecen.
Pero, quería hablaron de los ceniceros.

¿Alguien se ha puesto a pensar, alguna vez, en cómo se sienten los ceniceros cuándo tantas personas, en reiteradas ocasiones, presionan y aprisionan las colillas en su haber?
Yo, hoy, lo que estado meditando. He llegado a la conclusión de que se deben de sentirse algo doloridos de tantas quemaduras, en tan poco tiempo, en tan poco espacio.

Tengo aquí un testimonio revelador de uno de estos individuos, un cenicero que no quiere revelar su identidad:

“A nadie le importa el cenicero, nadie se acuerda de él en situaciones normales, sólo se acuerdan de él cuando le necesitan.
Cuando necesitan que todo esté limpio y ordenado, impoluto diría yo.
Cuando quieren que acabe con sus humos, con sus sinsabores…
Sólo me quieren para poder seguir exprimiéndome al máximo de mi capacidad.
Sólo para eso. Simplemente para eso.
Para seguir acompañando a aquel nefasto lugar.”

Debo de haceros una confesión, yo soy aquel cenicero anónimo del que hablaba.
Pero ya las colillas no están impolutamente recogidas, no, están a punto de rebosar.
Ya huele a colilla recalentada.
Pero, aun así, ya nadie se acuerda de limpiarme.
Sólo me recuerdan hasta la saciedad para qué he de servir: para apagar y recoger la mierda y acompañar a quién me compró, si se tercia.
Sólo pasa eso. Nada más.


Firmado: un cenicero que soñaba con dejar una cicatriz en un cigarro, pero quedó en vano intento, porque él, quemaba menos que la ardiente y maloliente colilla.